Y llegó el cumpleaños número setenta de mi abuela. La "aweli" como le decimos sus nietos, la matriarca que sigue siendo joven con tantos años a cuestas. Tan trabajadora que sus manos, desde que el tiempo es tiempo, no han parado de hacer, de cocinar, de agasajar y de crear. Inteligentísima, más rápida que una calculadora, creativa e ingeniosa como si fuese una pequeña niña, a veces tan grave!, pero alegre y graciosa con sus bromas.
Excelente tejedora, y no solo de lana, sino también de hilos de instantes, de momentos preciados, que a través de sus hábiles manos urdieron y urden la historia familiar. Porfiada como ella sola!, siempre quiere salirse con la suya, con sus típicos: "vénganse no más, si yo los espero con todo", "hace esto, te conviene más pues" o "ponte esto mijita, si te queda regio".
Incansable, más enérgica que su nieto más pequeño, a todos asombra con su ir y venir de acá para allá, de arriba a abajo, manteniéndose tan fresca como una lechuga. O como su crema lechuga, esa que deja suavecita su cara, hoy día surcada de arrugas que en su insistencia no logran apabullar el resplandor de su rostro.
Sorprendente mi abuela, ella que es tan amadora de su gente, que tiene un fuerte carácter y gran ternura entremezcladas, que es tan amada por todos, tan precisa, tan imprescindible...Es que la familia no se querría tanto si no fuera por el amor incondicional de ella!, que de puro catete nos junta, que con la fuerza de su cariño nos reúne, siempre con la finalidad de regalonearnos al extremo, de entregar tanto de ella como sea posible.
Tanto te debo!, tanto te debemos abuelita!...quiero que te quedes con nosotros por lo menos hasta los cien!
Excelente tejedora, y no solo de lana, sino también de hilos de instantes, de momentos preciados, que a través de sus hábiles manos urdieron y urden la historia familiar. Porfiada como ella sola!, siempre quiere salirse con la suya, con sus típicos: "vénganse no más, si yo los espero con todo", "hace esto, te conviene más pues" o "ponte esto mijita, si te queda regio".
Incansable, más enérgica que su nieto más pequeño, a todos asombra con su ir y venir de acá para allá, de arriba a abajo, manteniéndose tan fresca como una lechuga. O como su crema lechuga, esa que deja suavecita su cara, hoy día surcada de arrugas que en su insistencia no logran apabullar el resplandor de su rostro.
Sorprendente mi abuela, ella que es tan amadora de su gente, que tiene un fuerte carácter y gran ternura entremezcladas, que es tan amada por todos, tan precisa, tan imprescindible...Es que la familia no se querría tanto si no fuera por el amor incondicional de ella!, que de puro catete nos junta, que con la fuerza de su cariño nos reúne, siempre con la finalidad de regalonearnos al extremo, de entregar tanto de ella como sea posible.
Tanto te debo!, tanto te debemos abuelita!...quiero que te quedes con nosotros por lo menos hasta los cien!
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