Caminando por una vereda celeste almibarado, se cruzó en mi camino el cadáver escarlata de un gatito reventado. Lo salté olímpicamente, repugnada y asustada. Cuando caí y despegué los ojos del suelo me topé con la cosa más bella en el planeta. A kilómetros luz del gatito champurreado, estaba esa sonrisa en tu cara. Y sonreí.
viernes, 17 de abril de 2009
El contraste
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario